domingo, 16 de diciembre de 2007

Edith Zierer


Queridos amigos: hace tiempo que recibí esta presentación que copio a continuación.

Pensé en ella al escribir el artículo del viernes Antisemitismo ... gracias a Dios, no en Alemania y la busqué en mi antiguo disco duro.

Una historia inolvidable

Edith Zierer es una mujer judía que vive en las afueras de Jaifa. Cuenta cómo fue liberada del campo de concentración de Auschwitz cuando tenía 13 años de edad. Había pasado allí tres.

“Era una gélida mañana de invierno de 1945, dos días después de la liberación. Llegué a una pequeña estación ferroviaria entre Czestochowa y Cracovia. Me eché en un rincón de una gran sala donde había docenas de prófugos, todavía con el traje a rayas de los campos de exterminio.

Él me vio. Vino con una gran taza de té, la primera bebida caliente que probaba en varias semanas. Después me trajo un bocadillo de queso, hecho con un pan negro, exquisito. Yo no quería comer. Estaba demasiado cansada. Me obligó.

Luego me dijo que tenía que caminar para poder subir al tren. Lo intenté, pero me caí al suelo. Entonces me tomó en sus brazos y me llevó durante mucho tiempo, kilómetros, a cuestas, mientras caía la nieve.

Recuerdo su chaqueta de color marrón y su voz tranquila que me contaba la muerte de sus padres, de su hermano, y me decía que también él sufría, pero que era necesario no dejarse vencer por el dolor y combatir para vivir con esperanza.

Su nombre se quedó grabado para siempre en mi memoria: Karol Wojtyla.

La foto es del Bayerischer Sonntagsblatt. Del 2000, cuando JP II visitó Israel.



5 comentarios:

Benita Pérez-Pardo dijo...

Qué historia más bonita y cuánto nos queda por saber de Juan Pablo II!!!

Un abrazo

Hilda dijo...

¡Qué hermosa historia! Gracias por compartirla, saludos. Hilda

Stella dijo...

Graaaaaacias Marta!!!
Si no te molesta se las voy a poasar por mail a mis amigos que no son bloggers.
Una joyita!!!

Rayco dijo...

¡Qué gran historia!!!

Saludos!

Marta Salazar dijo...

por supuesto Stella! Lo que quieras!

Lo que más me impresiona es que es real... y que Carol no perdió la oportunidad de ayudar y que la sra. Edith, tampoco perdió la oportunidad de hablar y contar la historia.

No sé si saben que Carol tiene que haber ayudado tanto a los judiós en Polonia que la comunidad judía ofreció comprar su casa, para convertirla en museso... Al final, no sé en qué quedó todo; pero al menos, lo ofrecieron.

Y, esta no era la actitud común de los polacos en aquella época... me pueden decir todo lo que quieran, pero no creo que todos los polacos hayan apoyado a los judíos; es cierto que había pena de muerte para quien los ayudara...

La historia de Irena Sendlerova o Sendler es también bien impresionante.

Un saludo amigos!